Zverev vence a Khachanov y jugará su tercera final consecutiva de Grand Slam
12

Sep

Zverev vence a Khachanov y jugará su tercera final consecutiva de Grand Slam

Alemán superó al ruso en tres sets ajustados y buscará el domingo el título que se le escapó en 2020 ante Dominic Thiem.

Por: Benjamin Uceda

Alexander Zverev venció a Karen Khachanov por 6-3, 7-6(7) y 7-6(6) este viernes, resultado que lo instaló en su segunda final del US Open y en su tercera final consecutiva de un torneo de Grand Slam. El primer preclasificado del torneo se impuso con comodidad en el primer set, en el que Khachanov cometió casi el doble de errores no forzados que su rival, pero debió resolver los dos siguientes en definiciones al límite ante un ruso que llegó a salvar dos puntos de partido en el segundo parcial antes de forzar el tie-break.

Con este resultado, el alemán acumula ya 24 victorias y solo dos derrotas en partidos de Grand Slam durante toda la temporada, además de sumar su triunfo profesional número 52 del año, el más alto entre todos los tenistas del circuito masculino.

Una revancha pendiente desde hace seis años

Que Zverev busque ahora este título no es un dato menor para su carrera: en 2020 disputó su primera final en Nueva York y la perdió ante Dominic Thiem, tras haber estado dos sets arriba en el marcador. Volver a esa misma final seis años después, ya como número uno del ranking mundial y con un Grand Slam conquistado esta temporada en Roland Garros, confirma la madurez competitiva que el propio jugador reconoció después del partido: "Siento que tuve muchas dificultades a nivel de los grandes torneos, estuve tan cerca tantas veces, y quizás este año Dios dijo que este sería mi momento". El alemán llegó además a esta instancia tras convertirse en el primer preclasificado número uno en disputar partidos a cinco sets en las dos primeras rondas de un mismo Grand Slam.

Un rival que saldrá de un duelo cien por ciento estadounidense

Zverev espera ahora al ganador del cruce entre Ben Shelton y Frances Tiafoe, dos de los jugadores más queridos por el público neoyorquino y ambos semifinalistas habituales en Flushing Meadows sin haber alcanzado todavía una final grande. El propio alemán bromeó sobre el papel de villano que le tocará asumir en la definición: "espero no poder hacer realidad el sueño americano", dijo entre risas, consciente de que buena parte del estadio Arthur Ashe estará del lado de su rival, en la búsqueda de romper una sequía estadounidense de títulos individuales que se extiende desde el triunfo de Andy Roddick en este mismo torneo en 2003.

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