EsSalud en la mira del nuevo gobierno de Keiko Fujimori: cambios urgentes, reforma de atención y posible giro en la gestión
30

Jul

EsSalud en la mira del nuevo gobierno de Keiko Fujimori: cambios urgentes, reforma de atención y posible giro en la gestión

Por Arquímedes Mayta

El Seguro Social de Salud (EsSalud) se ha convertido en uno de los primeros frentes sensibles del gobierno de Keiko Fujimori. En medio de denuncias por demoras en citas, falta de medicamentos y saturación en hospitales, el Ejecutivo anunció un cambio inminente en la presidencia de la institución y adelantó reformas para mejorar la atención y ordenar la relación entre EsSalud, el Minsa y las EPS.

Un relevo de urgencia

El primer movimiento sería político y administrativo: el ministro de Trabajo, Juan Sheput, confirmó que en las próximas horas se producirá un cambio en la cabeza de EsSalud, al calificar la decisión como una medida “de urgencia”. Este anuncio llega apenas semanas después de que el propio Ejecutivo removiera a la anterior gestión y designara a Jaime Moreno Eustaquio, lo que muestra que la institución vuelve a estar en el centro de la reestructuración estatal.infobae+2

De fondo, la decisión responde a la presión por resultados inmediatos. La nueva administración busca enviar una señal de orden y control, aunque también evidencia que el problema de EsSalud no se reduce a nombres, sino a una crisis estructural acumulada durante años.

La propuesta de fondo

Más allá del cambio de mando, el gobierno de Fujimori ha planteado una reforma más ambiciosa: permitir que los asegurados de EsSalud, del Minsa y de las EPS puedan atenderse en redes distintas mediante mecanismos de compensación financiera. En otras palabras, el sistema buscaría volverse más flexible para que el paciente no quede atrapado en la institución donde está afiliado si otra red tiene disponibilidad o mejores condiciones de atención.

La iniciativa apunta también a una articulación más estrecha entre EsSalud y el Seguro Integral de Salud (SIS), con el objetivo de aliviar la congestión y ampliar la capacidad de respuesta del sistema público. Si esta reforma se concreta, podría modificar uno de los rasgos más rígidos del modelo peruano: la separación casi estanca entre subsistemas de salud.

Telemedicina y eficiencia

Durante la campaña, Keiko Fujimori ya había adelantado una línea de trabajo que ahora podría trasladarse a la gestión: reforzar la telemedicina en todo el país para reducir tiempos de espera y ampliar la cobertura, especialmente en zonas alejadas. La propuesta también incluía fortalecer el financiamiento para enfermedades de alto costo, como el cáncer, y agilizar diagnósticos y consultas especializadas.

En esa misma lógica, las propuestas programáticas de Fuerza Popular en salud plantean interoperabilidad total de historias clínicas, acceso más rápido a medicamentos registrados en países de alta vigilancia y una atención más preventiva, con foco en eficiencia logística. Si bien esas medidas no son exclusivas de EsSalud, sí dibujan el tipo de transformación que el gobierno quiere impulsar en el sistema asegurador.

Lo que viene para los asegurados

Para los usuarios, el impacto dependerá de la velocidad de implementación. Si el cambio de liderazgo se traduce en una gestión con metas claras, EsSalud podría priorizar citas más rápidas, mayor disponibilidad de especialistas, mejor distribución de medicamentos y mayor coordinación con otras redes. Sin embargo, si la reforma se queda en anuncios, la crisis podría prolongarse bajo una nueva administración.

Además, el contexto es exigente: el Colegio Médico del Perú advirtió que el mensaje presidencial dejó pendiente la gran reforma del sistema de salud, lo que refuerza la idea de que no basta con mover autoridades, sino que se necesita inversión, personal y decisiones sostenidas. En ese marco, EsSalud aparece como una pieza clave para medir si el gobierno de Keiko Fujimori realmente logrará transformar la atención sanitaria o solo reordenará su dirección política.

Un desafío político y sanitario

En suma, el nuevo gobierno ha puesto a EsSalud bajo una lógica de intervención rápida y revisión estructural. Primero, con un relevo urgente en la presidencia ejecutiva; luego, con una propuesta de interoperabilidad entre redes públicas y privadas; y finalmente, con un discurso de modernización basado en telemedicina, eficiencia y mayor acceso.

La pregunta de fondo es si estas medidas alcanzarán para resolver los problemas históricos del seguro social. Por ahora, el mensaje es claro: EsSalud será uno de los termómetros más visibles de la promesa de cambio de Keiko Fujimori.

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